Manchester United 0-1 FC Barcelona
El Barça aprende la lección de los cuartos
Con un gran Piqué, obtiene un buen resultado, evitando un nuevo descalabro y confiando en el factor Camp Nou
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| Piqué pugna el balón junto a Rashford (Marca) |
El Barcelona sacó un muy buen resultado de Old Trafford de cara a la vuelta de cuartos de final teniendo en cuenta el escenario y demostrando haber aprendido la lección. Porque diez goles encajados en tres salidas europeas recientes y tan peligrosas como la de hoy (PSG, Juve y Roma) provocaron que Valverde decidiera cerrar el grifo de la locura, priorizando más que nunca la victoria frente al buen juego, y con un Manchester que opuso resistencia pero muy inofensivo. Como se suele decir en el post partido de una ida, todavía quedan 90 minutos. Y qué 90 minutos, en una apisonadora llamada Camp Nou.
No es el United aquel equipo capital de las dos finales de Champions de 2009 y 2011. Cristiano, Nani, Rooney o Scholes cayeron en ambas contiendas tras salir victoriosos de la semifinal de 2008. Ahora, con jugadores de perfil más bajo como Smalling, Shaw o Young, y otros con la etiqueta de buenos jugadores a secas como Rashford, Pogba o Lukaku, la superioridad culé fue todavía más visible.
La consigna estaba clara: una mezcla de intensidad y paciencia para evitar disgustos. Porque no era el día para volverse locos. De hecho, no está siendo una temporada para volverse locos como así lo refrendan partidos como el de hoy o los del Bernabeu (0-3 y 0-1). Fiabilidad en estado puro, que entre otros, hizo ganar a Francia un Mundial y al Madrid tres Champions mientras que no tenerla precisamente hizo perder a los azulgranas varias eliminatorias en esta competición en los últimos años.
Paralelamente al buen repliegue de los ingleses en el primer tiempo, se dieron algunos acercamientos. Pero cuando tienes a Piqué con este estado de forma, tu rival puede quedarse jugando hasta las cinco de la mañana que no va a anotar. Piquenbauer está logrando que se pueda llegar a disfrutar viendo cómo juega un central, como si fuese un creador de juego. Mención especial también para Lenglet, que definitivamente es el elegido para las grandes noches como también empieza a serlo un Semedo muy eléctrico y desatado.
En una acción larga y trabajada, Busquets encontró con un pase en largo a Messi que, escorándose con un control de pecho hacia la izquierda, paró el tiempo y puso un balón mágico a Luis Suárez. Porque solo alguien que sabe controlar el tiempo puede dar un pase de esa dimensión sin siquiera mirar al destinatario. El uruguayo puso el balón de cabeza para la entrada de Coutinho, aunque antes estaba Luke Shaw, que desvió el balón a su propia portería.
0-1 y a jugar con el resultado, más que con el balón. El Barcelona era consciente en todo momento de la mejor, y seguramente única arma del rival. El contraataque, e incluso el balón parado, es la norma número uno cuando se carece de mejores jugadores y cuando se juega en la Premier, como era el caso. Por ello, el Barça dominaba el partido mediante la posesión pero también en muchos tramos cerrando espacios para noquear al United, aguantado por un inmenso De Gea, que evitó el segundo a merced de un Coutinho ascendente pero insuficiente.
El segundo tiempo fue una caricatura del primero. Hubieron veinte minutos de dominio mancuniano, pero parecía como cuando el campeón de pulsos se deja casi ganar ante el más flojo del gimnasio. El Barça estaba comprobando la falta de pegada local. Ni en esas pudieron los ‘red devils’ ni siquiera disparar a puerta, como tampoco en el global del partido. Y a base de acciones aisladas, de Suárez y Alba, el Barça seguía viendo si ocurría algo. Como el que tira una bola de papel a la basura desde su asiento en la oficina. Si entra genial, y sino qué más da. Porque el Camp Nou pesa más que el Parque de los Príncipes que asaltó el United en octavos.
Un Camp Nou que puede ser mucho Camp Nou para un United sin pena ni gloria, como ya lo fue para el Lyon. Una plaza en la que el Bayern se llevó la victoria por última vez en Champions allá por 2013. Y se antoja complicado que este equipo vaya a romper la racha. Por su parte, el Barcelona parece haber aprendido la lección, con un juego fiable, prudente y práctico, al que nos tiene acostumbrados este año, y se acerca a unas semifinales que, cuando las pisó por última vez, acabó ganando el triplete.


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