Hipócrita es un adjetivo utilizado con desprecio, con la voluntad de insultar a alguien o simplemente con la de afear a una persona por un comportamiento determinado. De hecho, su significado no es positivo. Según Word Reference, un hipócrita "finge una cualidad, sentimiento, virtud u opinión que no tiene".
A nadie le gusta que le llamen hipócrita. Pero, para mí, casi todos somos unos hipócritas. Habrá alguna excepción, como Greta Thunberg y un par o tres más de personas -bueno, quién sabe, no conocemos todos sus actos-. El resto de mortales también estamos en contra del maltrato animal, del cambio climático o de la explotación infantil... pero, de todas maneras, muchos de nosotros seguimos comiendo carne, la mayoría seguimos conduciendo coches que funcionan con diésel y casi todos seguimos utilizando móviles que funcionan con coltán o comprando ropa made in Asia. Es lo que hay. No actuamos acorde absolutamente todos nuestros ideales: abandonamos en la cuneta algunos de ellos.
Las que he mencionado son cosas, por consenso general, malas. La primera cosa que hacemos mal, entonces, es cometer esos actos en menor o mayor medida desagradables. La segunda, ser hipócritas. Porque estamos en contra de todo eso pero, por otra parte no hacemos nada para evitarlo o cambiarlo. Vale, sí, ir a alguna manifestación de vez en cuando. ¿Pero qué más? Y la tercera cosa que hacemos mal, es fingir que no somos hipócritas.
A estas alturas de mi vida me he dado cuenta de que es mejor hacer una cosa mal que dos. Y mejor dos cosas mal que tres. Es por ello que a partir de ahora reconoceré sin escrúpulos que soy un hipócrita. Y, si todos hiciéramos esto, acabaríamos antes. No habría más caretas. Todo sería más fácil. Más auténtico. ¿Qué tal si dejamos lo de cambiar el mundo para otro día y empezamos a encajar nuestra hipocresía?
Es triste admitir un defecto. Pero es, o debería ser, parte de nuestro proceso de maduración. No como niños, adolescentes o adultos, sino como personas. Para mí, uno madura cuando, entre otras cosas, sabe diferenciar si es o no es hipócrita. Como si fuera un evento que marcase un antes y un después. Como si el sombrero de Hogwarts nos dedicara unos segundos a nosotros. Pues, en mi caso, el resultado es el de que soy un hipócrita.
![]() |
| Postal de la película Joker (2019) |
Las que he mencionado son cosas, por consenso general, malas. La primera cosa que hacemos mal, entonces, es cometer esos actos en menor o mayor medida desagradables. La segunda, ser hipócritas. Porque estamos en contra de todo eso pero, por otra parte no hacemos nada para evitarlo o cambiarlo. Vale, sí, ir a alguna manifestación de vez en cuando. ¿Pero qué más? Y la tercera cosa que hacemos mal, es fingir que no somos hipócritas.
A estas alturas de mi vida me he dado cuenta de que es mejor hacer una cosa mal que dos. Y mejor dos cosas mal que tres. Es por ello que a partir de ahora reconoceré sin escrúpulos que soy un hipócrita. Y, si todos hiciéramos esto, acabaríamos antes. No habría más caretas. Todo sería más fácil. Más auténtico. ¿Qué tal si dejamos lo de cambiar el mundo para otro día y empezamos a encajar nuestra hipocresía?
Es triste admitir un defecto. Pero es, o debería ser, parte de nuestro proceso de maduración. No como niños, adolescentes o adultos, sino como personas. Para mí, uno madura cuando, entre otras cosas, sabe diferenciar si es o no es hipócrita. Como si fuera un evento que marcase un antes y un después. Como si el sombrero de Hogwarts nos dedicara unos segundos a nosotros. Pues, en mi caso, el resultado es el de que soy un hipócrita.

Comentarios
Publicar un comentario