Todos hemos sentido celos alguna vez en la vida. Yo mucho. Pero tú también. Tanto actualmente, como cuando dabas tus primeros pasos. Los Reyes Magos le trajeron a tu hermana un juguete mejor que el tuyo, o tu amigo sacó una mejor nota que tú en la escuela. Y no evitaste lo inevitable: los celos te corroyeron. Incluso a mi perro le sucede esto cuando estamos en el parque, le doy una golosina a otro can y este me lame los dedos para agradecerme. Por lo tanto, estarás de acuerdo en que estamos hablando de un sentimiento natural.
Tras dar tus primeros pasos, se dan un montón de primeras veces. Tu primera vez yendo en bicicleta. Tu primera vez esquiando. Tu primer cubata. En una de esas, se da tu primer beso. Y a partir de allí, tu primera pareja. Y es aquí cuando pasas a una nueva dimensión, porque los celos ya no se dan solamente en aquellas situaciones mencionadas, que pasan a parecer infantiles. Se produce un punto de inflexión con el que los celos pasan a ser sinónimos de pequeños o grandes tristezas respecto a la vida social de tu pareja. Es decir, pasas a ser celoso básicamente cuando tu pareja abraza a alguien de tu mismo sexo, o cuando un amigo suyo es más cercano de lo habitual. En menor o mayor grado, como he apuntado.
Pero ahora se está tendiendo a hacer de los celos un tema tabú. Como si ser celoso fuese algo parecido a escuchar Camela. Queda mal: o no lo haces porque no te gusta, o intentas no hacerlo, o lo haces pero no se lo revelas a nadie. Hace un puñado de décadas estaba mal visto ser zurdo, hasta el punto de que en la escuela se intentaba transformar a quien lo era en diestro... ¡otro hecho también natural! Está muy mal visto tener celos hoy en día, porque cuando los tienes, parece que seas un maltratador que solo busca manipular a su pareja. Y no, no defiendo que seas un celoso compulsivo del cual la pareja no pueda ni salir de fiesta porque se encontrará a su ex y se darán dos besos en la mejilla. Pero repudio a aquellos que afean los celos. Un sentimiento, como he afirmado, natural. Ningún extremo suele ser bueno. No seamos demasiado celosos; no obstruyamos los celos. No nos pasemos.
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