La presente edición de la Champions League está siendo un cuento de hadas. Todavía no hemos llegado al desenlace, pero pase lo que pase ya sabemos que será un final feliz. Y no por ser un final feliz será previsible, como acostumbra a pasar en las películas de Hollywood. Películas que suelen ser blockbusters, es decir, filmes basados en argumentos simples, para que los entiendan todos los públicos, y realizados a base de grandes inversiones de dinero.
Los 250 millones de dólares de presupuesto de Titanic, los 250 millones de dólares de Harry Potter y el misterio del príncipe, los 250 millones de dólares de Avatar... todas estas y muchas más inversiones y medios para, al fin y al cabo, contar una historia. Que es lo que se le daba genial a los hermanos Grimm. No con tanto dinero, pero si con la misma hoja y pluma que usan los guionistas de las películas mencionadas.
Un denominador común para múltiples maneras de llevar algo a cabo. Pero mientras unos entretienen y fascinan al público, los dos escritores enamoraron, atrajeron y aportaron una visión única sobre la vida. Y en este caso, se me viene a la cabeza una comparación futbolística.
Con sus mayores o menores diferencias, la Juventus, el Manchester City, el Paris Saint-Germain y el Real Madrid serían los James Cameron, Steven Spielberg, David Yates y Peter Jackson del fútbol. En cambio, hay un equipo que está encantando a todos los lectores -en este caso, espectadores de fútbol- con el “qué” pero también con el “cómo”, al igual que los hermanos Grimm, como es el Ajax.
No vi la eliminatoria de los holandeses ante la Juventus -tocaba ver las diabluras de Messi ante los red devils-. Una Juve que tenía un gran equipo más el plus de Cristiano. Ese enorme salto de calidad necesario para dar más por hacerse con la tan ansiada orejona, tras dos finales perdidas en tres años y un sinfín de intentos. Todos ponían a los italianos como unos de los favoritos no solo para llegar a semifinales sino prácticamente para ganar la Champions. Y, por más oportunista que suene ahora, yo veía en la víspera de esta eliminatoria una de las posibles sorpresas de la ronda, en detrimento de las típicas apuestas que iban a caballo ganador.
Por lo que venían de hacer. Recibir un 1-2 en casa por parte del Real Madrid, tricampeón de Europa, e ir al Bernabéu, remontar y meter cuatro goles. Después de hacer esto, por más mal que estén este año los blancos, ¿en serio se podía perder de vista al Ajax?
Un auténtico cuento de hadas. Una oda al fútbol tradicional en detrimiento del moderno. Porque la Juventus no es un equipo formado a partir de ‘petrodólares’, pero sí firmaron a Cristiano con un contrato más millonario que el de los once héroes ajacied, once hermanos Grimm.
Pero los escritores románticos no dejaron de publicar. Porque al día siguiente, Hans Christian Pochettino explicó una historia más interesante que Steven Guardiola. Con menos dinero para realizar efectos especiales y con una escritura más concisa para los lectores, el escritor argentino se llevó el gato al agua, el Nobel de Literatura, el Oscar al mejor guión y en definitiva un pase histórico a semifinales.
Y es que el glamouroso guionista Guardiola entrena a un equipo que el pasado verano gastó 70 millones de euros en un fichaje, mientras que el Tottenham no fichó literalmente a nadie -tampoco hizo ninguna venta-. Sin contar los fichajes que hicieron los citizens en campañas pasadas, apoyándose en la subida del precio del petróleo por parte del jeque, como afirmó el presidente del Bayern Uli Hoeness.
Se avecina, por lo tanto, una eliminatoria romántica en la que además no hay un claro favorito. Hasta ahora, Ajax y Spurs parecían no tener nada que perder. El Ajax dará un paso adelante, pero los londinenses, a pesar de no poder contar con Kane y Son, están advertidos y muy forjados después de tantas guerras. No tendrán los nombres de otros equipos, pero tras sufrir ante el City en semis y en la última jornada de la fase de grupos por la casi victoria del Inter y batir solventemente al Borussia, parecen estar más preparados que otros equipos que han caído.
Mañana, un plato fuerte
Y finalmente tenemos a dos equipazos, eso sí, en un cruce del cual muchos ya hablan de final anticipada, como si no hubieran visto los octavos y los cuartos del Ajax. Pero dos equipazos al fin y al cabo. Dos estilos bastante diferentes: el rock’n’roll de Klopp contra la macedonia de Valverde.
El Barça es una mezcla de frutas: la de la seguridad de Piqué y Lenglet, la de la paciencia de Arthur, la de la estabilidad de Busquets y Rakitic, la de la imprevisibilidad de Suárez, Semedo y Alba y la de la magia de Messi. El Barça me recuerda a la Juventus de los últimos años: una portería infranqueable con una defensa y un portero que rozan la perfección, pero además con el factor Messi ambicioso a más no poder.
Fiabilidad a más no poder: un solo gol recibido en 360 minutos de eliminatorias, que debió ser anulado por el VAR por falta del delantero del Lyon. Cuando hace falta conservar el resultado como en Old Trafford se hace, cuando hace falta hacer sangre, se meten cinco o tres goles. Messi sabe más que nadie cómo conducir la apisonadora y cómo dosificarla, aunque tocará ver cómo lo hará en una eliminatoria donde la vuelta es en Anfield, perdiendo ese factor Camp Nou.
Pero es que el Liverpool es tremendo. Pude ver el Liverpool 2-0 Chelsea de hace unas jornadas y, a pesar del juego defensivo ‘blue’, los semifinalistas de Champions encontraron una rendija mediante el juego directo y otra a través de una genialidad de Salah. No me busquéis ni hoy, ni mañana, ni el 7 de abril ni el 8.
En definitiva, este año la Champions está dejando en evidencia a aquellos que hablan de un partido de fútbol como “90 minutos en los que 22 jugadores dan patadas a un balón”. La Champions está siendo lo más parecido a una biblioteca suiza, con estanterías de madera, libros con páginas color sepia y silencio. Al menos este año no es un cine en el que no se oyen más que ruidos de espadas, puñetazos y palomitas del público, junto a la luz de los móviles de aquellos que van al cine como quien va al parque de atracciones.
Los cuentos de hadas se están imponiendo a los blockbusters. Porque no hace falta dar 800 toques al balón en un partido para ser un cuento de hadas: basta con jugar con sentimiento como el Liverpool; enamorar al continente como el Ajax; luchar, sudar y sufrir como el Tottenham o transmitir la ambición del Barcelona. Un año más, pero en su máxima expresión, el fútbol tradicional se eleva por Europa.
Los 250 millones de dólares de presupuesto de Titanic, los 250 millones de dólares de Harry Potter y el misterio del príncipe, los 250 millones de dólares de Avatar... todas estas y muchas más inversiones y medios para, al fin y al cabo, contar una historia. Que es lo que se le daba genial a los hermanos Grimm. No con tanto dinero, pero si con la misma hoja y pluma que usan los guionistas de las películas mencionadas.
Un denominador común para múltiples maneras de llevar algo a cabo. Pero mientras unos entretienen y fascinan al público, los dos escritores enamoraron, atrajeron y aportaron una visión única sobre la vida. Y en este caso, se me viene a la cabeza una comparación futbolística.
Con sus mayores o menores diferencias, la Juventus, el Manchester City, el Paris Saint-Germain y el Real Madrid serían los James Cameron, Steven Spielberg, David Yates y Peter Jackson del fútbol. En cambio, hay un equipo que está encantando a todos los lectores -en este caso, espectadores de fútbol- con el “qué” pero también con el “cómo”, al igual que los hermanos Grimm, como es el Ajax.
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| Jugadores del Ajax celebrando la victoria ante la Juve (1-2) en el Allianz Stadium / Fuente desconocida |
No vi la eliminatoria de los holandeses ante la Juventus -tocaba ver las diabluras de Messi ante los red devils-. Una Juve que tenía un gran equipo más el plus de Cristiano. Ese enorme salto de calidad necesario para dar más por hacerse con la tan ansiada orejona, tras dos finales perdidas en tres años y un sinfín de intentos. Todos ponían a los italianos como unos de los favoritos no solo para llegar a semifinales sino prácticamente para ganar la Champions. Y, por más oportunista que suene ahora, yo veía en la víspera de esta eliminatoria una de las posibles sorpresas de la ronda, en detrimento de las típicas apuestas que iban a caballo ganador.
Por lo que venían de hacer. Recibir un 1-2 en casa por parte del Real Madrid, tricampeón de Europa, e ir al Bernabéu, remontar y meter cuatro goles. Después de hacer esto, por más mal que estén este año los blancos, ¿en serio se podía perder de vista al Ajax?
Un auténtico cuento de hadas. Una oda al fútbol tradicional en detrimiento del moderno. Porque la Juventus no es un equipo formado a partir de ‘petrodólares’, pero sí firmaron a Cristiano con un contrato más millonario que el de los once héroes ajacied, once hermanos Grimm.
Pero los escritores románticos no dejaron de publicar. Porque al día siguiente, Hans Christian Pochettino explicó una historia más interesante que Steven Guardiola. Con menos dinero para realizar efectos especiales y con una escritura más concisa para los lectores, el escritor argentino se llevó el gato al agua, el Nobel de Literatura, el Oscar al mejor guión y en definitiva un pase histórico a semifinales.
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| Jugadores del Tottenham celebrando el pase a semifinales tras el 4-4 ante el City en el global / Anthony Devlin |
Y es que el glamouroso guionista Guardiola entrena a un equipo que el pasado verano gastó 70 millones de euros en un fichaje, mientras que el Tottenham no fichó literalmente a nadie -tampoco hizo ninguna venta-. Sin contar los fichajes que hicieron los citizens en campañas pasadas, apoyándose en la subida del precio del petróleo por parte del jeque, como afirmó el presidente del Bayern Uli Hoeness.
Se avecina, por lo tanto, una eliminatoria romántica en la que además no hay un claro favorito. Hasta ahora, Ajax y Spurs parecían no tener nada que perder. El Ajax dará un paso adelante, pero los londinenses, a pesar de no poder contar con Kane y Son, están advertidos y muy forjados después de tantas guerras. No tendrán los nombres de otros equipos, pero tras sufrir ante el City en semis y en la última jornada de la fase de grupos por la casi victoria del Inter y batir solventemente al Borussia, parecen estar más preparados que otros equipos que han caído.
Mañana, un plato fuerte
Y finalmente tenemos a dos equipazos, eso sí, en un cruce del cual muchos ya hablan de final anticipada, como si no hubieran visto los octavos y los cuartos del Ajax. Pero dos equipazos al fin y al cabo. Dos estilos bastante diferentes: el rock’n’roll de Klopp contra la macedonia de Valverde.
El Barça es una mezcla de frutas: la de la seguridad de Piqué y Lenglet, la de la paciencia de Arthur, la de la estabilidad de Busquets y Rakitic, la de la imprevisibilidad de Suárez, Semedo y Alba y la de la magia de Messi. El Barça me recuerda a la Juventus de los últimos años: una portería infranqueable con una defensa y un portero que rozan la perfección, pero además con el factor Messi ambicioso a más no poder.
Fiabilidad a más no poder: un solo gol recibido en 360 minutos de eliminatorias, que debió ser anulado por el VAR por falta del delantero del Lyon. Cuando hace falta conservar el resultado como en Old Trafford se hace, cuando hace falta hacer sangre, se meten cinco o tres goles. Messi sabe más que nadie cómo conducir la apisonadora y cómo dosificarla, aunque tocará ver cómo lo hará en una eliminatoria donde la vuelta es en Anfield, perdiendo ese factor Camp Nou.
Pero es que el Liverpool es tremendo. Pude ver el Liverpool 2-0 Chelsea de hace unas jornadas y, a pesar del juego defensivo ‘blue’, los semifinalistas de Champions encontraron una rendija mediante el juego directo y otra a través de una genialidad de Salah. No me busquéis ni hoy, ni mañana, ni el 7 de abril ni el 8.
En definitiva, este año la Champions está dejando en evidencia a aquellos que hablan de un partido de fútbol como “90 minutos en los que 22 jugadores dan patadas a un balón”. La Champions está siendo lo más parecido a una biblioteca suiza, con estanterías de madera, libros con páginas color sepia y silencio. Al menos este año no es un cine en el que no se oyen más que ruidos de espadas, puñetazos y palomitas del público, junto a la luz de los móviles de aquellos que van al cine como quien va al parque de atracciones.
Los cuentos de hadas se están imponiendo a los blockbusters. Porque no hace falta dar 800 toques al balón en un partido para ser un cuento de hadas: basta con jugar con sentimiento como el Liverpool; enamorar al continente como el Ajax; luchar, sudar y sufrir como el Tottenham o transmitir la ambición del Barcelona. Un año más, pero en su máxima expresión, el fútbol tradicional se eleva por Europa.


"Messi anda todo el partido y no trabaja para el equipo"
ResponderEliminarPresiones en 20/21 + (tasa de éxito)
Messi: 159 (35,2%)
Haaland: 151 (29,8%)
Benzema: 140 (17,1%)
Lukaku: 139 (31,7%)
Ronaldo: 105 (25,7%)
Suárez: 89 (23,6%)