Real Madrid 2-2 Club Brujas
A perro flaco, todo son pulgas
- El Real Madrid salva un punto in extremis tras irse al descanso perdiendo 0-2
- El juego directo del Brujas les sorprendió y les dejó en evidencia
- El juego directo del Brujas les sorprendió y les dejó en evidencia
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| Dennis roba el balón a Modric en lo que acabaría siendo el segundo gol del Brujas (Reuters) |
Era a priori el partido más asequible de la fase de grupos para el Real Madrid. Y volvía Ramos tras sanción. Pero ni con esas pudieron los blancos lograr la primera victoria europea, a costa del Brujas. Primer punto tras dos jornadas: un bagaje negativo, aunque no complica el pase a octavos. Pero las sensaciones empeoran y a los blancos se les vuelven a ver las pulgas.
Tras el anterior pinchazo europeo, en París, el Madrid encadenó una racha de buenos resultados y de seriedad. Zidane decidió ordenar al equipo. Preparó un gran bloque de hielo que dejó la puerta a cero en tres partidos, pero lo derritió hoy para salir al ataque ante el Brujas, y su equipo quedó en evidencia.
Ha quedado claro que los madridistas no están preparados para llevar la iniciativa en los partidos. Eso requiere atacar, y no es algo que se les esté dando especialmente bien. Benzema está de dulce, pero no se puede multiplicar por tres para hacer las veces de Hazard y Lucas Vázquez. El primero tuvo una aportación de nuevo nula, y el segundo se hartó a perder balones.
El juego del Brujas fue vertiginoso desde el principio. Respondían a la presión blanca con balones en largo, algo que lastimó al Madrid. A los nueve minutos, los belgas ya mandaban en el marcador. Simon Deli encontró a veinte metros a Vanaken, quien dio un pase dorado a Tau. El sudafricano, con metros para correr, sirvió el gol a un Dennis que involuntariamente controló el balón con la derecha y remató con la izquierda, engañando por completo a Courtois.
Con el 0-1, los blau-zwart se quitaron las zapatillas, se pusieron el pijama y se acomodaron en el Bernabeu. Su plan era esperar atrás e intentar calcar el primer gol. Sin embargo, fue la dejadez de Modric lo que provocó el segundo tanto visitante. Cualquier equipo se puede permitir conceder estas ocasiones siempre y cuando tenga puntería. Pero no es el caso. El croata perdió el balón en el centro del campo, propiciando una situación de dos para tres que Dennis, de nuevo, no perdonó.
En el descanso, Zidane decidió dejar a Nacho y Courtois en la caseta. En el primer caso, se trató de una corrección sabia. Y es que por la banda del canterano fue por donde los belgas causaron más estragos. En el caso del portero, quién sabe si en lugar de haber sufrido unos mareos, como indica la versión oficial, lo que ocurrió fue que su técnico notó en la mirada de Areola una mayor fiabilidad. Y es que últimamente, cuando al Madrid le llegan, le marcan. Pero allí estuvo el ex del PSG, evitando lo que hubiera sido el 0-3 momentáneo tras un chute de, cómo no, Dennis.
El espíritu de Ramos
Habrá que empezar a emplear la expresión ‘espíritu de Ramos’ y no sobreexplotar la del ‘espíritu de Juanito’. Por debajo en el marcador, el andaluz acudía por enésima vez al rescate. En medio del asedio madridista a la meta de un Mignolet estelar, y con un Brujas embotellado, Ramos conectó de cabeza el caramelo que le sirvió Benzema.
Mientras la hinchada empezaba a creer en la remontada, el Madrid se evaporaba. Benzema tenía que bajar demasiado a crear juego, porque los demás ni estuvieron ni se les esperó. Y entonces se perdía al Benzema rematador. Por tanto, Zidane dio entrada a Vinicius para volver a creer.
En los últimos compases del encuentro, a Vormer se le fue la cabeza y vio la segunda amarilla tras entrar por detrás a Vinicius. Kroos, que firmó una buena actuación, sirvió en el lanzamiento de falta otra golosina. Esta vez fue Casemiro quien marcó, también de cabeza, e igualó el partido. Un punto y un mal menor para un Madrid ya sin margen de error y con muchísimas pulgas. Próxima parada: el infierno turco del Galatasaray.

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